Desde hace varios años, distintos sectores sociales y gubernamentales venían expresando la inquietud de instituir un Horario de Verano en México. Así lo demuestran, por ejemplo, las experiencias previas de nuestro país en materia de cambio de horarios estacionales. Baja California aplica el Horario de Verano desde 1942 a la fecha. Por su parte, la península de Yucatán en 1981 y los estados de Durango, Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas en 1988 aplicaron cambios de horario para aprovechar más la luz del día, aunque después de un año derogaron esta medida debido al desfase crítico que se presentaba en las correspondencias horarias con el resto del país. Sin embargo, esto demuestra que ya existía una inquietud, entre amplios sectores de la población, por procurar un mejor uso de la luz solar. Así se propuso aplicar el Horario de Verano a escala nacional.
La pertinencia del Horario de Verano en el país se evaluó técnicamente antes de proceder a su establecimiento. Los estudios preliminares realizados por la CONAE y el FIDE mostraron escenarios de una reducción en el consumo de electricidad de 911 GWh, equivalentes al 1% del consumo anual del país de 1995.
A fin de ponderar los beneficios que se obtendrían al establecer el Horario de Verano en México y evaluar su aceptación entre la población, se realizaron una serie de análisis, consultas, reuniones con representantes de diversos grupos sociales y encuestas de opinión, lo que derivó en la publicación de la ley de Husos Horarios el 29 de diciembre del 2001 y el posterior decreto emitido el 1° de marzo de 2002, el cual establece la aplicación de la medida del primer domingo de abril al último domingo de octubre. |