Al igual que todas las naciones del mundo, nuestro país enfrenta los retos que impone el tercer milenio para elevar la calidad de vida de sus habitantes. Son muchos los esfuerzos que se realizan a fin de articular un porvenir más promisorio para las generaciones futuras, y en este sentido, uno de los rubros más significativos es, sin duda, el desarrollo de nuevas actitudes respecto al cuidado de la energía.

Las estrategias del cuidado de la energía se relacionan con las necesidades impostergables, en tanto involucran beneficios comunes. Tal es el caso de la conservación de los recursos naturales, la modernización del sector productivo, la protección al medio ambiente y la racionalización de inversiones en generación de electricidad.
Hoy por hoy, en todo el mundo es imperativo conceder la importancia que merece la creación de una cultura del cuidado de la energía, por muchas razones, entre otras:

  • La forma de vida actual incrementa en gran medida nuestra dependencia del consumo de energéticos como combustibles, por ejemplo en forma de gasolina y gas, así como en la forma de insumos para la producción de energía eléctrica. El desarrollo depende cada vez más de estos productos.

  • Una cultura del cuidado de la energía es una actitud de previsión, que se relaciona de manera muy estrecha con el bienestar de la población en general, y con el mundo que heredaremos a las próximas generaciones.
  • Al crear, fomentar y transmitir una cultura del cuidado de la energía participamos, con acciones concretas, en programas integrales para mejorar nuestra calidad de vida: cuidar el agua, cuidar la energía eléctrica, cuidar el aire, etcétera.

  • El Horario de Verano es una medida que propicia que la población tome una mayor conciencia no sólo de la posibilidad, sino de la necesidad de participar en el cuidado de nuestros recursos, y de esta manera, cuidar el ambiente y asegurar el futuro de las siguientes generaciones.
  • Al reconocer objetivamente los beneficios a los que todos accedemos con el establecimiento del Horario de Verano, contribuimos a crear y mantener una cultura de solidaridad con aquellas medidas que permiten hacer uso, con eficiencia, eficacia, y sobre todo con responsabilidad, de los recursos de todos los mexicanos. El Horario de Verano es una medida que ha demostrado su eficiencia prácticamente en todos los países desarrollados del mundo. En el marco del fomento de una nueva cultura de cuidado de la energía, desde 1996, México se suma a este esfuerzo.
 
   
 
 
 
   
 
















   
Fideicomiso para el Ahorro de Energía Electrica - Derechos Reservados 2008