Cerca de 75% de la energía eléctrica que se consume en México se genera mediante la quema de combustibles fósiles, por lo que el impacto del Horario de Verano sobre el medio ambiente reviste una importancia especial. A través de acciones como ésta, se reducen las emisiones contaminantes a la atmósfera, ya que el mejor aprovechamiento de la luz solar incide en una disminución de la demanda de energía eléctrica. Por lo tanto, se reduce también la utilización de combustibles fósiles y se generan menos emisiones contaminantes en las zonas donde se ubican las centrales termoeléctricas. Esto repercute favorablemente en el fenómeno de sobrecalentamiento de la Tierra, porque al dejar de quemar combustibles para generar energía eléctrica se evita enviar a la atmósfera algunos de los gases que provocan el llamado efecto invernadero.
Durante 2007, la aplicación del Horario de Verano evitó emitir a la atmósfera 1,636 miles de toneladas de bióxido de carbono y de otros contaminantes que se detallan en el siguiente cuadro, lo cual tiene un efecto positivo sobre la protección del ambiente.
|
Diferentes
estudios médicos comprueban que el organismo humano tiene
la capacidad de adaptarse a los cambios de horario en un tiempo
máximo de 72 horas, o una semana en casos de sensibilidad
extrema.
Según
consideraciones del Instituto Nacional de Neurología y
Neurocirugía, el organismo humano funciona en forma adaptativa,
siguiendo los llamados ciclos circadianos, de entre los cuales,
uno de los más importantes es el ciclo luz/oscuridad, que
se completa en aproximadamente 24 horas. La secreción de
hormonas (cortisona, prolactina, melatonina, hormona del crecimiento)
observa notables variaciones de acuerdo con este ciclo. Por eso
mismo, fisiológicamente lo más adecuado para la
salud y el buen rendimiento neurológico del ser humano
es ajustar de la mejor manera posible sus actividades más
importantes al ciclo natural de luz/oscuridad. Así, con
el Horario de Verano el organismo se adapta a los ritmos naturales,
al aprovechar al máximo posible los tiempos de luz solar
diaria. El que una vez al año se lleve a cabo un ajuste
de una hora menos, y otra vez al año el ajuste sea de una
hora más, no representa alteración orgánica
alguna, antes bien representa un mecanismo ocasional que induce
un buen acoplamiento fisiológico con las condiciones ambientales
generadas por las estaciones del año. Aproximadamente uno
o dos días después del cambio de horario se vuelven
a adaptar todos los mecanismos biológicos a los nuevos
horarios de sueño y vigilia, sin secuela alguna. |