Cerca de 75% de la energía eléctrica que se consume en México se genera mediante la quema de combustibles fósiles, por lo que el impacto del Horario de Verano sobre el medio ambiente reviste una importancia especial. A través de acciones como ésta, se reducen las emisiones contaminantes a la atmósfera, ya que el mejor aprovechamiento de la luz solar incide en una disminución de la demanda de energía eléctrica. Por lo tanto, se reduce también la utilización de combustibles fósiles y se generan menos emisiones contaminantes en las zonas donde se ubican las centrales termoeléctricas. Esto repercute favorablemente en el fenómeno de sobrecalentamiento de la Tierra, porque al dejar de quemar combustibles para generar energía eléctrica se evita enviar a la atmósfera algunos de los gases que provocan el llamado efecto invernadero.

Durante 2007, la aplicación del Horario de Verano evitó emitir a la atmósfera 1,636 miles de toneladas de bióxido de carbono y de otros contaminantes que se detallan en el siguiente cuadro, lo cual tiene un efecto positivo sobre la protección del ambiente.


REDUCCIÓN DE CONTAMINANTES EMITIDOS AL AMBIENTE GRACIAS A LA APLICACIÓN DEL HORARIO DE VERANO

MILES DE TONELADAS MENOS DE CONTAMINANTES
2007
1996 a 2007
BIÓXIDO DE CARBONO
1,510
19,027
ÓXIDOS DE NITRÓGENO
4.478
58.614
ÓXIDOS DE AZUFRE
21.093
300
MONÓXIDO DE CARBONO
0.531
5.621
PARTÍCULAS
1.290
66.533
HIDROCARBUROS
0.021
1.104
 
1,636
19,454
 
EL ORGANISMO SE ADAPTA ARMÓNICAMENTE AL HORARIO DE VERANO
 

Diferentes estudios médicos comprueban que el organismo humano tiene la capacidad de adaptarse a los cambios de horario en un tiempo máximo de 72 horas, o una semana en casos de sensibilidad extrema.

Según consideraciones del Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía, el organismo humano funciona en forma adaptativa, siguiendo los llamados ciclos circadianos, de entre los cuales, uno de los más importantes es el ciclo luz/oscuridad, que se completa en aproximadamente 24 horas. La secreción de hormonas (cortisona, prolactina, melatonina, hormona del crecimiento) observa notables variaciones de acuerdo con este ciclo. Por eso mismo, fisiológicamente lo más adecuado para la salud y el buen rendimiento neurológico del ser humano es ajustar de la mejor manera posible sus actividades más importantes al ciclo natural de luz/oscuridad. Así, con el Horario de Verano el organismo se adapta a los ritmos naturales, al aprovechar al máximo posible los tiempos de luz solar diaria. El que una vez al año se lleve a cabo un ajuste de una hora menos, y otra vez al año el ajuste sea de una hora más, no representa alteración orgánica alguna, antes bien representa un mecanismo ocasional que induce un buen acoplamiento fisiológico con las condiciones ambientales generadas por las estaciones del año. Aproximadamente uno o dos días después del cambio de horario se vuelven a adaptar todos los mecanismos biológicos a los nuevos horarios de sueño y vigilia, sin secuela alguna.

 
   
 
 
 
   
 


 






















   
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