El principal objetivo del Horario de Verano es propiciar el uso de la luz solar durante los meses de mayor insolación, ya que al contarse con una hora más de luz natural en las horas de mayor demanda de electricidad (de 7 a 10 de la noche, horas pico), en el sector doméstico se reduce el consumo de energía eléctrica para iluminación.

La aplicación del Horario de Verano significa, para el sector eléctrico, un desplazamiento de las horas pico, o demanda máxima de electricidad, a la par de una reducción en la misma, lo que permite diferir las inversiones que año con año se realizan en el país para atender las necesidades de energía eléctrica.

El Horario de Verano es una medida que ha demostrado su eficiencia prácticamente en todos los países que lo han adoptado. México se suma a este esfuerzo desde 1996.

Consumo

12,264 GWh ahorrados durante once años equivalen al consumo anual doméstico de los estados de Jalisco, México, Nuevo León, Puebla, Veracruz y el Distrito Federal.

1,131 GWh en el 2006 equivalen al consumo total doméstico de los Estados de Baja California Sur, Durango y Tabasco.

La reducción en el consumo de energía eléctrica que se ha acumulado durante los primeros once años de aplicación del Horario de Verano (1996-2006) equivale a la electricidad consumida por los 25.5 millones de hogares del país durante más de catorce semanas; también equivalen a la electricidad que consumirían 23.4 millones de focos de 60 Watts encendidos permanentemente durante un año.

Si estos focos estuvieran alineados, formarían una línea de 1,408 kilómetros de largo.

Este programa es coordinado por la Secretaria de Energía, el FIDE coadyuva a su realización con estudios, evaluación y difusión.

   
 
 
 
   
 
















   
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